
Antorcha es la voz del pueblo; el pueblo hecho voz
Ser retoño entre las flores
y fulgor entre los astros;
ser matiz entre colores
y una huella entre sus rastros.
Ser un lampo en la alborada
y una nota en melodía;
una gota en la cascada
y un destello de alegría.
¡Ser con ellos confundido!
¡En su ejército un soldado!
Si apartados, ¡he perdido!
Junto a ellos ¡he ganado!
El pasado fin de semana volví a convivir con mis compañeros dirigentes de las distintas comunidades del Istmo de Tehuantepec, organizadas en Antorcha. La pandemia, que ha trastocado la vida de millones de mexicanos, especialmente de las capas populares, nos impidió por mucho tiempo continuar con nuestras actividades masivas, por ello, esta reunión en la que platicamos de la problemática actual en nuestro país, fue un verdadero privilegio.
En primer lugar, hicimos un recuento de lo que ha pasado en estos casi tres años de pandemia: por un lado, el alejamiento por la Covid-19 de los líderes de las masas antorchistas; el Presidente y su llamada 4T, arreciaron su campaña contra nosotros motejándonos de “intermediarios”, negándonos el derecho constitucional de representación y petición, acusando sin prueba y con mofa, en televisión nacional a la “Antorcha Mundial” de recibir miles de millones de pesos de los impuestos; nos persiguieron por supuesto lavado de dinero, cancelando cuentas de negocios colectivos, que no de los líderes; se desató una campaña para alejar a nuestros comités y agremiados de comunidades y colonias, con el ofrecimiento de prebendas económicas y cargos electorales. Todo esto se completó con la aseveración de una cantidad considerable de políticos y poderosos en todo el país, de que estábamos a punto de desaparecer.
Más adelante discutimos problemas de vital importancia sobre los que todos los mexicanos debemos reflexionar: por ejemplo, que del 2018 al 2021 salieron más de 500 mil millones de pesos de inversionistas del país y en pandemia cerraron 1.6 millones de empresas medianas y pequeñas, ambas cuestiones influyeron para que se perdieran 12.5 millones de empleos, 10 millones de informales y 2.5 millones de formales; que van ya más de 130 mil muertos en solo cuatro años de este gobierno, más que los que hubo en los seis años de Peña Nieto; que de 2018 a 2020 aumentaron en 5 millones los pobres y los especialistas sostienen que este año aumentarán en casi 3 millones más; que con la cancelación del Seguro Popular 15 millones de mexicanos dejaron de recibir atención médica, con lo que por ejemplo, ya no hay medicamentos para niños con cáncer; que se cancelaron los comedores comunitarios con lo que se afectó a 300 mil familias; que se cancelaron las escuelas de tiempo completo y con ello, 2 millones 700 mil niños se vieron afectados; que con la inflación de 8.76%, los mexicanos hemos perdido el 56% del llamado poder adquisitivo; y por si todo esto fuera poco, la corrupción aumenta de manera escandalosa, se deja de invertir en las obras y servicios de los pobres, mientras se invierten miles de millones de pesos en la Refinería de Dos Bocas, el Corredor y el Tren Transísmicos y, en los programas del llamado Bienestar con los que el presidente mantiene apoyo electoral de amplios sectores.
Finalmente, en su participación al micrófono, destacados líderes de nuestros comités, comentaron y argumentaron con la peculiar sencillez y sobria claridad que les da la vida a los miembros de nuestro pueblo, su experiencia cotidiana y las afectaciones que a sus condiciones de vida trae la problemática económica, política y social arriba mencionada. A la vez, ratificaron la comprensión de su papel de dirigentes de nuestra organización y, sobre todo, de que la lucha que encabezamos es más urgente que nunca, porque nuestro país no se está transformando, porque lo que morena encabeza es el proyecto político más desastroso de los últimos tiempos.
Por todo lo dicho, este evento que formó parte de un recorrido por esa región, me permitió, una vez más, comprender la importancia de estrechar lazos entre los líderes y las bases de nuestra organización. De tal forma que el cálido contacto con mis compañeros, la identificación plena en torno a la interpretación de la convulsa realidad y el camino a seguir para salir avante en ella y, sobre todo, su firme convicción y decisión de mantenerse unidos a su organización a pesar de la poderosa campaña para apartarlos de nosotros, despertaron en un servidor las emociones expresadas en los versos con que inicio esta colaboración, elaborados por mi entrañable compañera de vida y de lucha, y que tan bien sabe leer lo que siento.
Porque en ellos se recuerda que mientras Antorcha siga siendo el pueblo hecho voz, estará más viva que nunca, porque hemos logrado enraizar en las profundidades de su cariño y su confianza, y que nuestra lucha constante y tesonera, más temprano que tarde, formará una gran masa de mexicanos capaces de encabezar a nuestro país por la senda del progreso y desarrollo verdaderos.
